Workshop Kyle Hepp Photography + Paseo por Santiago Chile

Un abrir de cortina me despierta. Aún está oscuro, pero hay muchas luces, se mueven y pasan muy rápidamente mientras escucho -permiso, permiso, permiso. Rápidamente recuerdo: estoy en un bus, y he llegado a Santiago mientras sigo escuchando como el auxiliar de abordo arranca bruscamente a las personas de su sueño, diciendo permiso y abriendo la cortina poseedora de un velcro que a oídos de quien despierta a las 6:00 a.m. suena estruendosamente molesto. Me pongo contento, estoy por llegar a uno de mis lugares favoritos del planeta.
Algo tiene el terminal de buses de Santiago que me fascina, especialmente a las 7:00 a.m. Entre los andenes aún circula la noche pero si levantas la vista ves como el cielo está anticipando una hermosa amanecida. Tengo que hacer hora, pero no me molesta. Me siento a observar el circular de la gente, es increíble la diversidad de personas, de bolsos y maletas, de gente apurada y gente haciendo hora, de campesinos y jóvenes a la moda, de extranjeros gringos y extranjeros peruanos; y si te aburres de tanta diversidad, siempre puedes ir a ver las vitrinas repletas de baratijas chinas que llaman la atención de cualquiera. Hago la misma reflexión cada vez que estoy en este lugar: prácticamente toda persona en Chile ha pasado por aquí alguna vez. ¡Quiero comer algo! Podría comprar algo en las cafeterías que abren temprano, pero prefiero salir a la calle y comprar algo en los carritos de supermercado que ofrecen desde golosinas hasta sandwish de potito. Muy amable me atiende una peruanita, a quien pido un milo y un pan con queso. Sólo pido milo en los terminales, sólo aquí los encuentro ricos, debe ser parte de esa fascinación que siento. Me lo tomo feliz mientras observo como calle arriba sale el Sol. Es tiempo de encaminarse, tomar el metro y asistir al Workshop de Kyle Hepp

Kyle es fotógrafa, y es fotógrafa de matrimonios junto a su esposo Seba. Tiene unas fotos extraordinarias que asombran a cualquiera. A Kyle le gusta lo que hace, es feliz con eso y decidió compartir su experiencia con más fotógrafos en un workshop, motivo de mi viaje a la capital chilena. Nos juntamos en Santiago muchos fotógrafos de matrimonios, entre los que puedo nombrar a los penquistas (y en orden alfabético para que ninguno se sienta) David Alarcón, Daniel Fuentealba, Camilo Hernandez, Osvaldo Mondaca, Óscar Poblete y Yassef Selman.
Dos sentimientos me embargaban luego de finalizado el workshop. Lo primero y más obvio es que como fotógrafo me di cuenta de que aún me queda mucho por aprender, y me siento desafiado a seguir haciéndolo, lo que me tiene muy feliz. Lo segundo es un sentimiento de agradecimiento y admiración hacia Kyle, quien con mucha generosidad y profesionalismo nos enseñó que aún hay mucho por mejorar.
Al día siguiente tuve la oportunidad de conocer a uno de los grandes. Andrés Vargas tiene una experiencia increíble, sólo comparable con su generosidad y acogimiento. Junto a algunos más, nos acompañó a conocer los talleres de Dimacofi Negocios Avanzados, lugar donde se elaborarán de ahora en adelante los photobooks que entrego a los novios. Tuve la oportunidad de conocer la tremenda impresora que pueden ver en la foto y hablar de los tecnicismos necesarios para enviar los diseños a imprimir. Además tuvimos nuestro espacio para el esparcimiento, así que fuimos a la famosa piojera.

Patricia es mi amiga desde que estábamos en el PreU hace un par de años atrás. Está pronta a casarse con su novio Rodrigo ¡Y yo seré el padrino! Aproveché de visitarlos y tomarles algunas fotos. Sus argollas fueron mis conejillos de indias, y experimenté con ellas para, junto a la paciencia de mi amiga para sacar y sacar mil veces la misma foto, coronar mi viaje con la foto del final de este post.
A todas las personas que me acogieron en Santiago, muchas gracias.












